No existís

Mariano Blatt

La poesía tiene hace tiempo lazos con los barrabravas. Por citar un par de antecedentes: Hinchada de metegol, algunas variaciones de Shakespeare que Fabián Casas incluye en El salmón en aquellos volátiles 90 incluyen esta convivencia. Este hermoso poema de Mariano Blatt (Buenos Aires, 1983) es la confirmación de lo que detectábamos. Y esta reafirmación, como tantas otras adhesiones de la poesía, es inicio de un camino sinuoso entre dudas. Las preguntas que un comentarista de fútbol no puede unir las conecta la poesía. La que le canta al cuerpo eléctrico y construye con esos versos cortos, regulares, un canto entre dos hinchas separados por los colores de la camiseta; y unidos por esa energía erótica, picante, dilatoria dan solvencia a una máquina. La que usa Mariano para crear el verso que viene.

El aguante que va creciendo en el reverso de este poema saca al lector de pista. Lo deja preso de esa energía y a la vez curioso de los lazos ocultos entre las cosas. ¿Qué pasará cuando se canta? ¿Se evoca o se habla del presente? Para estos versos que Blatt escribe no hay cronómetro ni alargue, nada empieza ni nada termina con el fin o el arranque de un verso. Cómo hace Blatt para juntar todo esto en un poema y a la vez no descuidarlo. Una respuesta posible: descarguen y lean.

Tapa de No existís

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